Información para Pacientes
Hernia Umbilical
Si te diagnosticaron una hernia umbilical, este folleto es para vos. La hernia umbilical es un problema muy frecuente y, en general, sencillo de resolver. Antes de tomar cualquier decisión sobre el tratamiento, es importante que entiendas con tranquilidad de qué se trata, por qué aparece y cuáles son tus opciones. La gran mayoría de las personas con una hernia umbilical lleva una vida completamente normal y, cuando es necesario operarla, se trata de una cirugía habitual y de buenos resultados. Tomate unos minutos para leer esta información y anotá las dudas que quieras conversar en la consulta.
¿Qué es una Hernia Umbilical?
La pared del abdomen es como una "faja" de músculos y tejidos firmes que mantiene en su lugar a los órganos internos. Una hernia umbilical aparece cuando hay una zona débil o una pequeña apertura en esa pared, justo a la altura del ombligo. Por ese punto débil empuja desde adentro la grasa del abdomen o, a veces, una porción de intestino, y se forma una protrusión en el ombligo o muy cerca de él.
Esa protrusión es, en realidad, contenido del abdomen que asoma a través del orificio. Suele notarse más cuando vos estás de pie, hacés fuerza o tosés, y muchas veces se vuelve a meter (se "reduce") cuando te acostás o la presionás suavemente. Es importante que sepas que la hernia no se cura sola en los adultos, pero entender bien el problema te permitirá decidir con calma junto a tu cirujano.
¿Por Qué Aparece?
La zona del ombligo es naturalmente un punto algo más débil de la pared del abdomen: es por allí donde antes de nacer pasaba el cordón umbilical. Por eso es una localización frecuente para que se forme una hernia. En los adultos, suele aparecer o agrandarse cuando hay situaciones que aumentan la presión dentro del abdomen o debilitan los tejidos:
- Sobrepeso u obesidad, que aumentan la presión sobre la pared del abdomen
- Embarazos, en especial varios o seguidos, por la distensión de la pared
- Esfuerzos físicos repetidos o levantar mucho peso
- Líquido acumulado en el abdomen (por ejemplo, en algunas enfermedades del hígado)
- Tos crónica (por ejemplo, en fumadores) o estreñimiento que obliga a pujar
- Antecedente de cirugías previas o debilidad de los tejidos por la edad
Una aclaración importante: en los bebés la hernia umbilical es muy común y, en la mayoría de los casos, se cierra sola durante los primeros años de vida, sin necesidad de operar. Este folleto está pensado para adultos, en quienes la hernia umbilical no se cierra por sí misma y suele tender a crecer con el tiempo.
¿Qué Síntomas Produce?
Muchas hernias umbilicales producen pocas molestias. Los signos y síntomas más frecuentes son:
- Una protrusión o "pelotita" en el ombligo o junto a él, blanda al tacto
- La hernia aumenta de tamaño al pararse, hacer fuerza, toser o levantar peso
- A menudo desaparece o disminuye al acostarse o al empujarla con suavidad
- Molestia, pesadez o tironeo en la zona, sobre todo al final del día o tras el esfuerzo
- En muchos casos es indolora y se nota solo por la protrusión
Si en algún momento la hernia se vuelve dura, dolorosa, no se puede reducir y se acompaña de náuseas o vómitos, no esperes: consultá de inmediato (más adelante explicamos por qué).
¿Cómo se Diagnostica?
El diagnóstico de la hernia umbilical es, en la mayoría de los casos, muy sencillo:
- Examen físico: el médico observa y palpa la zona del ombligo, habitualmente de pie y acostado, y puede pedirte que tosas o hagas fuerza para ver cómo se comporta la hernia. En la mayoría de los casos esto basta para el diagnóstico.
- Ecografía (a veces): en algunas situaciones se solicita una ecografía de la pared abdominal para confirmar la hernia, medir su tamaño o aclarar dudas.
- Otros estudios: rara vez, en hernias grandes o complejas, puede pedirse una tomografía para planificar mejor la cirugía.
El Tratamiento
La única forma de corregir definitivamente una hernia umbilical en el adulto es la reparación quirúrgica. No existen fajas, cremas ni ejercicios que cierren el orificio. La buena noticia es que se trata de una cirugía habitual, con muy buenos resultados. El objetivo es cerrar y reforzar el punto débil de la pared para que el contenido del abdomen quede otra vez en su lugar.
¿Cómo se repara? Depende sobre todo del tamaño de la hernia:
- Hernias pequeñas: en algunos casos el orificio se cierra directamente con puntos (sutura).
- Hernias medianas o grandes (o para disminuir las recidivas): se refuerza la pared con una malla, un material que actúa como un "parche" que fortalece la zona y reduce la posibilidad de que la hernia vuelva a aparecer.
¿Por qué vía se opera? Existen dos formas principales:
- Cirugía abierta: a través de una incisión pequeña en la zona del ombligo.
- Cirugía laparoscópica: mediante pequeñas incisiones por las que se introducen una cámara y el instrumental.
Tu cirujano te explicará cuál es la mejor opción en tu caso particular, según el tamaño de la hernia, sus características y tu estado de salud general. Una vez decidida la cirugía, te entregaremos además una guía de recuperación de hernia con todas las recomendaciones para el postoperatorio.
¿Qué Pasa si No se Trata?
Una hernia umbilical no es, en general, una urgencia, y muchas personas conviven con ella durante un tiempo. Sin embargo, conviene que conozcas lo que puede ocurrir si no se trata:
- Tiende a agrandarse: con el tiempo el orificio suele hacerse más grande y la hernia más notoria, lo que puede dificultar (aunque no impedir) la reparación más adelante.
- Riesgo de atascamiento (incarceración): a veces el contenido de la hernia queda "atrapado" y ya no se puede volver a meter.
- Riesgo de estrangulación (urgencia): si la porción de intestino atrapada pierde su irrigación de sangre, se produce una emergencia que requiere cirugía inmediata. Esto es poco frecuente, pero es la razón principal por la que se recomienda reparar la hernia de forma programada.
Señales de alarma: si la hernia se pone dura, dolorosa, no se reduce, cambia de color, o aparecen náuseas, vómitos o dolor abdominal fuerte, andá de inmediato a una guardia.
Preguntas Frecuentes
¿Se cura con una faja?
No. La faja puede dar cierto alivio o contención momentánea, pero no cierra el orificio ni cura la hernia. La única solución definitiva es la cirugía.
¿Siempre se coloca una malla?
No siempre. En hernias muy pequeñas a veces alcanza con cerrar el orificio con puntos. En hernias medianas o grandes la malla refuerza la pared y disminuye el riesgo de que la hernia vuelva. Tu cirujano te indicará qué es lo mejor para vos.
¿Es urgente operarme?
En la mayoría de los casos no es una urgencia y la cirugía se programa con tranquilidad. Lo que sí es urgente es consultar si la hernia se vuelve dura, dolorosa y no se reduce, porque puede tratarse de un atascamiento.
¿Puede volver a aparecer después de operarme?
La mayoría de las reparaciones es definitiva, sobre todo cuando se usa malla. Existe una pequeña posibilidad de que la hernia reaparezca (recidiva). Cuidar el peso, evitar la tos crónica y el estreñimiento, y respetar las indicaciones del postoperatorio ayudan a prevenirlo.
¿Cuándo voy a poder volver a hacer esfuerzos?
Tras la cirugía se indica evitar los grandes esfuerzos y el levantamiento de peso durante algunas semanas, para que la reparación cicatrice bien. Los tiempos exactos te los indicaremos en la guía de recuperación, según el tipo de cirugía realizada.
Recordá: la hernia umbilical es un problema frecuente y, en general, sencillo de resolver. No se cura sola ni con fajas, pero la cirugía para repararla es habitual y de muy buenos resultados. Operarla de forma programada evita complicaciones y te permite volver pronto a tu vida normal. Lo más importante es que consultes sin demora si la hernia se vuelve dura, dolorosa y no se puede reducir. Si tenés cualquier duda sobre tu hernia o sobre el tratamiento, no dudes en consultarme: estoy para acompañarte en cada paso.
Dr. Marcelo Daniel Montiel
Especialista en Cirugía General
Mat. Nacional 122172