Información para Pacientes
Fístula Perianal
(Fístula Anal)
Si te diagnosticaron una fístula perianal, quedate tranquilo/a: es un problema frecuente, benigno (no es un cáncer) y que tiene tratamiento. Suele aparecer después de un absceso en la zona del ano y, aunque es molesta y a veces incómoda de consultar, no es motivo de vergüenza. Este folleto está pensado para explicarte, en palabras simples, qué es una fístula, por qué aparece, cómo se estudia y cuáles son las opciones de tratamiento, para que puedas entender mejor tu situación.
¿Qué es una Fístula Perianal?
Una fístula perianal es un pequeño túnel o trayecto que comunica el interior del canal anal con la piel que rodea al ano. Tiene dos "bocas":
- Orificio interno: dentro del canal anal, en una de las pequeñas glándulas que hay normalmente en esa zona.
- Orificio externo: en la piel, cerca del ano, por donde sale pus o líquido cada tanto.
En su recorrido, el trayecto pasa cerca de los esfínteres, los músculos que rodean al ano y que permiten contener la materia fecal y los gases. Cuánto músculo atraviesa la fístula es lo que más importa a la hora de elegir el tratamiento.
¿Por Qué Aparece? Absceso y Fístula
En la gran mayoría de los casos, todo empieza en una de las glándulas del canal anal que se tapa y se infecta. Esa infección forma pus y da lugar a un absceso perianal: una zona al lado del ano muy dolorosa, enrojecida, caliente e inflamada, que a veces se acompaña de fiebre.
El absceso se drena (se abre para que salga el pus) o se abre solo. Muchas veces todo cicatriza y no vuelve, pero en una parte de los pacientes —hasta uno de cada tres— el camino que hizo la infección queda abierto y se transforma en una fístula. Por eso se dice que el absceso es la etapa aguda y la fístula, la etapa crónica del mismo problema.
Con menos frecuencia, la fístula puede estar relacionada con otras enfermedades (como la enfermedad de Crohn), con antecedentes de cirugías o de tratamientos en la zona. Si es tu caso, lo vamos a tener en cuenta.
Es importante que sepas que no se produce por falta de higiene ni es contagiosa.
¿Qué Síntomas Produce?
- Salida de pus, líquido o algo de sangre por un pequeño orificio en la piel cerca del ano, que mancha la ropa interior
- Irritación, picazón o ardor de la piel alrededor del ano por la humedad
- Dolor o molestia que va aumentando durante unos días y se alivia cuando el orificio drena
- Episodios que se repiten: la zona se inflama, drena, mejora y al tiempo vuelve a empezar
- Molestia al sentarse o al evacuar
Cuando el orificio externo se cierra por un tiempo, el pus no tiene por dónde salir y puede volver a formarse un absceso.
¿Cómo se Diagnostica?
El primer paso es el examen en el consultorio: se observa la zona alrededor del ano en busca del orificio externo y se realiza un tacto rectal suave. Con eso suele confirmarse el diagnóstico.
Para conocer el recorrido exacto del trayecto y su relación con los esfínteres, se solicita una resonancia magnética de pelvis. Es un estudio que no usa radiación y que funciona como un "mapa" de la fístula: muestra por dónde pasa, si tiene ramificaciones o si hay alguna colección de pus. Con ese mapa se planifica la cirugía más adecuada para vos.
Durante la cirugía, con la anestesia, se completa la exploración y se confirma el trayecto.
Fístulas Simples y Complejas
Según cuánto músculo atraviesan, las fístulas se dividen de forma general en:
- Fístulas simples (bajas): pasan por debajo de los esfínteres o atraviesan solo una pequeña porción del músculo. Son las más frecuentes y suelen resolverse con una sola cirugía.
- Fístulas complejas (altas): atraviesan una parte importante del esfínter, tienen varios trayectos o ya fueron operadas antes. Requieren técnicas que cuiden el músculo y, muchas veces, más de un tiempo quirúrgico.
El Tratamiento
Una fístula no se cierra con antibióticos, pomadas ni baños de asiento: esas medidas pueden aliviar los síntomas, pero el trayecto sigue ahí. El tratamiento definitivo es quirúrgico, y tiene dos objetivos que hay que equilibrar: curar la fístula y cuidar los esfínteres para que sigas conteniendo normalmente. Por eso la técnica se elige según el tipo de fístula de cada paciente.
1) Si hay un absceso (infección aguda con pus):
Lo primero es el drenaje: se abre la zona para que salga el pus. Alivia el dolor casi de inmediato y resuelve la urgencia. Los antibióticos solos, sin drenaje, no curan un absceso. Una vez controlada la infección, se estudia si quedó una fístula y se planifica su tratamiento.
2) Fistulotomía:
Consiste en abrir el trayecto en toda su longitud y dejarlo como una herida abierta que cicatriza de a poco, desde el fondo hacia la superficie. Es la técnica con mayor porcentaje de curación y se usa en las fístulas simples, cuando el trayecto compromete poco músculo y abrirlo no afecta la continencia.
3) Sedal (setón):
Es un hilo o una banda fina de material elástico que se pasa por el trayecto de la fístula y se anuda por fuera, formando un pequeño lazo. Es habitual en las fístulas complejas o cuando hay mucha inflamación. Hay dos tipos:
- Sedal de drenaje: queda flojo. Mantiene el trayecto abierto para que drene, evita que se vuelvan a formar abscesos y deja la zona preparada para un segundo tiempo.
- Sedal de corte: se va ajustando en los controles para que atraviese el músculo de a poco, a lo largo de semanas o meses. El músculo cicatriza por detrás a medida que el sedal avanza; cortarlo tan despacio reduce el riesgo de que quede una alteración de la continencia, pero no lo elimina (sobre todo para contener gases). Cuando termina de cortar, se cae solo.
El sedal puede quedar colocado varias semanas o meses; no impide hacer una vida normal. No hay que tocarlo, ajustarlo ni retirarlo por tu cuenta: eso lo hago yo en los controles.
4) Técnicas que preservan el esfínter (LIFT y colgajo de avance):
Se usan en las fístulas complejas para curar el trayecto sin seccionar los esfínteres:
- LIFT (ligadura del trayecto en el espacio entre los esfínteres): a través de una pequeña incisión al lado del ano se llega al trayecto entre los dos músculos esfínteres, se liga (se ata) y se corta, cerrando la comunicación.
- Colgajo de avance: se extirpa el orificio interno y se lo cubre con un colgajo (una "solapa") de la pared del recto, que se avanza y se fija con puntos para cerrar la entrada de la fístula.
Con frecuencia el tratamiento se hace en dos tiempos: primero se coloca un sedal de drenaje para que la infección se apague y, más adelante, se realiza la cirugía definitiva.
¿Tiene Riesgos la Cirugía?
Es una cirugía habitual y bien conocida, pero como toda cirugía tiene riesgos que conviene conocer:
- Recurrencia: la fístula puede volver a aparecer, sobre todo en las complejas. A veces se necesita más de un procedimiento hasta lograr la curación.
- Alteración de la continencia: dificultad para contener gases o manchado de la ropa interior. El riesgo depende de cuánto músculo esté comprometido, y por eso la técnica se elige buscando proteger el esfínter.
- Sedal de corte: como atraviesa el músculo, es la opción con más riesgo de una alteración leve de la continencia; por eso se reserva para casos elegidos.
- Sangrado, infección de la herida o dificultad para orinar en las primeras horas, como en otras cirugías de la zona anal.
¿Qué Pasa si No se Trata?
La fístula no pone en riesgo la vida, pero rara vez se cura sola. Si no se trata, puede ocasionar:
- Abscesos que se repiten una y otra vez, con dolor y a veces fiebre
- Supuración crónica que mancha la ropa e irrita la piel
- Nuevos trayectos o ramificaciones que vuelven la fístula más compleja y más difícil de tratar
Por eso conviene consultar y tratarla a tiempo, mientras es más sencilla.
Cuándo Consultar de Inmediato
Consultá ese mismo día o andá a una guardia si presentás:
- Dolor anal intenso con fiebre o escalofríos
- Una zona al lado del ano muy dolorosa, caliente, enrojecida e inflamada que crece (puede ser un absceso que necesita drenaje)
- Imposibilidad de orinar por el dolor
Las personas con diabetes, con las defensas bajas o que toman corticoides deben consultar sin demora ante cualquiera de estos signos.
Preguntas Frecuentes
¿Se cura con antibióticos?
No. Los antibióticos pueden ayudar en algunas situaciones, pero no cierran el trayecto. La fístula se cura con cirugía.
¿Es un cáncer?
No. La fístula perianal es una enfermedad benigna, causada por una infección de las glándulas anales.
¿Es lo mismo que las hemorroides o una fisura?
No. Las tres afectan la zona anal y a veces se confunden, pero son problemas distintos y con tratamientos diferentes. Por eso es importante el examen.
¿Voy a poder contener normalmente después de la cirugía?
Ese es justamente uno de los objetivos del tratamiento. En las fístulas simples el riesgo es bajo; en las complejas se eligen técnicas que preservan el músculo o que lo atraviesan muy despacio (sedal de corte), aunque eso a veces requiera más de un tiempo quirúrgico o varios controles. Te voy a explicar qué esperar en tu caso.
¿Cuánto tiempo tengo que tener el sedal?
Depende del tipo. El de drenaje, habitualmente varias semanas o algunos meses, hasta que la infección se apaga y el trayecto está listo para la cirugía definitiva. El de corte, hasta que termina de atravesar el músculo y se cae solo, en general unos meses. Durante ese tiempo podés trabajar, bañarte y hacer tu vida normal.
¿Puede volver a aparecer?
Sí, puede volver, sobre todo en las fístulas complejas. Si notás que vuelve a salir pus o que la zona se inflama de nuevo, consultame.
Recordá: la fístula perianal es un problema frecuente, benigno y con tratamiento. No se cura con antibióticos ni pomadas: la solución es quirúrgica, y la técnica se elige para curar la fístula cuidando los esfínteres. Ante dolor anal intenso con fiebre, o una zona al lado del ano caliente e inflamada que crece, consultá ese mismo día. Ante cualquier duda, no dudes en consultarme: estoy para acompañarte y ayudarte a resolverlo.
Dr. Marcelo Daniel Montiel
Especialista en Cirugía General
Mat. Nacional 122172